Un tribunal de apelaciones en el distrito de Columbia ratificó el viernes el freno a la construcción del ambicioso salón de baile que el presidente Donald Trump impulsa dentro de la Casa Blanca. La corte confirmó lo dictaminado por una instancia inferior al señalar que una obra de esta envergadura requiere autorización explícita del Congreso. Trump respondió con dureza a la resolución, calificándola como “horrendo, motivado políticamente e ilegal” a través de redes sociales, donde también anunció su intención de llevar inmediatamente el asunto ante la Corte Suprema de Estados Unidos. El presidente argumentó en sus publicaciones en línea que la decisión representa “una amenaza a la seguridad nacional del más alto nivel” y la describió como “una vergüenza nacional”, especialmente considerando que gran parte de las labores ya se han completado y pagado. Inicialmente, Trump presentó el proyecto como una necesidad para albergar galas oficiales. Sin embargo, posteriormente reveló que incluiría un búnker militar subterráneo y otras medidas de seguridad adicionales. El tribunal de apelaciones aclaró que su medida no cuestiona la conveniencia del proyecto en sí, sino que se fundamenta en que el mandatario comenzó los trabajos sin la aprobación legislativa requerida. Los magistrados señalaron que el gobierno carece de “autoridad ilimitada” para rediseñar, remodelar o reconstruir la Casa Blanca según los deseos personales de un presidente. En octubre pasado, Trump ordenó la demolición de un ala completa del edificio presidencial para erigir un salón de baile con capacidad para recibir hasta mil personas en recepciones y cenas en honor de líderes extranjeros. El costo estimado inicialmente de 200 millones de dólares se ha incrementado a 400 millones, financiados mediante donaciones privadas. La organización National Trust for Historic Preservation, una entidad sin fines de lucro con mandato del Congreso dedicada a preservar edificios históricos, ha sido la impugnadora de los trabajos ordenados por Trump ante los tribunales. Este proyecto del salón de baile representa solo una de varias iniciativas personales que Trump ha impulsado para dejar su marca en Washington, incluyendo la renovación del estanque reflectante del Monumento a Lincoln y otros espacios públicos. Varios de estos emprendimientos han enfrentado obstáculos legales similares, pero el del salón de baile será el primero en ser escalado a la Corte Suprema.
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