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Selecciones mundialistas y empresas: las similitudes en la elección de talento

Las recientes listas de convocados para el Mundial 2026 han generado intensos debates en torno a las decisiones de seleccionadores como Carlo Ancelotti, Thomas Tuchel y Javier Aguirre. Más allá de cuestionarse si los elegidos llevarán a sus naciones al triunfo, la conversación se ha centrado en quiénes quedaron fuera del proyecto y por qué entrenadores de renombre han preferido a ciertos jugadores sobre otros. Este fenómeno deportivo guarda una estrecha relación con la gestión de recursos humanos en el ámbito empresarial, donde las decisiones sobre promociones y selecciones responden a criterios que trascienden el simple talento individual. Selecciones como la de Inglaterra, Corea, Bélgica, México y Brasil han revelado sus planteles, y en cada caso, las ausencias han sido tan comentadas como las presencias. Las razones varían: lesiones, desempeño irregular en la temporada o simplemente la falta de compatibilidad con la visión del entrenador. En las organizaciones empresariales sucede algo parecido: los líderes optan por colaboradores no solo por su capacidad técnica, sino por la química que generan en los equipos y su adaptabilidad a los desafíos específicos. Un análisis histórico ilustra este punto. En Francia 1998, el seleccionador Zagallo optó por no convocar a Romario, entonces figura indiscutible del fútbol brasileño, decisión que provocó protestas y presión mediática. Sin embargo, su estrategia de priorizar la cohesión grupal sobre el brillo individual llevó a Brasil a la final, demostrando que el equilibrio colectivo prevalece sobre las estrellas aisladas. De igual forma, el Mundial de Brasil 2014 ejemplifica la importancia de la red interpersonal. Lukas Podolski, quien acompañó a Alemania en su travesía victoriosa, no era considerado un jugador determinante en ese momento. No obstante, Thomas Müller reveló después que Podolski cumplía una función crucial al mantener elevada la moral de toda la selección, factor crítico para alcanzar un título mundial. En contextos corporativos, fenómenos similares ocurren constantemente: siempre existe alguien cuyo conocimiento y presencia facilita el desbloqueo de conflictos y dinamiza el ambiente laboral, más allá de su posición formal.

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