La administración de Claudia Sheinbaum ha autorizado la implementación de técnicas de fracturación hidráulica para la extracción de gas natural en territorio mexicano, marcando un giro significativo respecto a la política energética del sexenio anterior. Esta decisión responde a la creciente dependencia del país respecto a las importaciones de gas provenientes de Estados Unidos, que actualmente representan entre el 70 y el 77 por ciento del consumo nacional. El consumo actual de gas natural en México alcanza los 9.1 mil millones de pies cúbicos diarios, cifra que se proyecta aumentará a 10.8 mil millones para el año 2030. Aproximadamente entre el 60 y el 70 por ciento de la energía eléctrica generada en el país proviene del gas natural, lo que subraya la importancia estratégica de contar con fuentes domésticas de este recurso. Es relevante destacar que el gas que actualmente importa México de Estados Unidos es producido precisamente mediante fracturación hidráulica, técnica que el gobierno anterior había evitado utilizar internamente por consideraciones ideológicas. Estados Unidos inició su revolución del shale a principios del siglo XXI, proceso que le permitió revertir el declive de su producción de petróleo y gas, consolidándose como mayor productor mundial de ambos recursos. Esta transformación también le permitió reducir significativamente su dependencia de importaciones y convertirse en exportador neto. Tras el análisis realizado por el Comité de Científicos y Especialistas de Explotación de Gas Natural No Convencional, integrado por 54 expertos, la presidenta Sheinbaum anunció el 6 de agosto una aprobación condicionada. La autorización contempla la prohibición de explotación en la cuenca Tampico-Misantla, mientras autoriza operaciones en tres regiones adicionales. Las condiciones imponen como requisito el uso exclusivo de agua salada, rechazando el aprovechamiento de agua dulce para estos procesos.
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