Aunque los pagos digitales ofrecen beneficios significativos para los jóvenes mayores de 18 años, la población mexicana continúa mostrando una fuerte preferencia por el efectivo como método de pago principal. Según el Índice Banamex de Inclusión Financiera 2025, esta tendencia persiste a pesar de que el uso de dinero en físico presenta una leve disminución. En transacciones menores a 500 pesos, el efectivo representó 85.2 por ciento de las operaciones durante 2024, mientras que las transferencias electrónicas y pagos móviles alcanzaron apenas 4.4 por ciento, comparado con 1.6 por ciento en 2021. Las tarjetas de crédito y débito cubrieron el 10.4 por ciento restante. En montos superiores a 500 pesos, el efectivo continúa dominando con 73.5 por ciento de las transacciones. Los expertos en finanzas señalan que la adopción de pagos digitales genera un importante registro de datos que permite a las instituciones financieras personalizar sus productos y servicios. Hugo Nájera, director general de Banca Minorista de BBVA México, explicó durante el Quinto Congreso de Educación Financiera que este historial actúa de manera similar a las recomendaciones que ofrece Netflix, permitiendo que los bancos ofrezcan promociones específicas, créditos y seguros adaptados al perfil del cliente. Sin embargo, cuando predomina el uso de efectivo, este registro se ve limitado, generando sesgos en la oferta de servicios. Pagar servicios como electricidad, telefonía o internet a través de plataformas digitales, así como crear cuentas de ahorro en lugar de guardar dinero en casa, facilita el acceso a productos financieros más completos y personalizados. A pesar de estas ventajas, el desafío de cambiar los hábitos de pago de la población mexicana persiste.
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