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Juan Orlando Hernández regresa a Honduras tras recibir indulto de Trump por caso de narcotráfico

El exmandatario hondureño Juan Orlando Hernández retornó a su país el domingo pasado, donde fue recibido por cientos de seguidores en una finca de Comayagua. Durante su discurso, Hernández expresó su gratitud hacia el presidente estadounidense Donald Trump por otorgarle el perdón presidencial que lo liberó de una sentencia de 45 años de prisión por delitos relacionados con el tráfico de drogas. El exgobernante, quien fungió como presidente entre 2014 y 2022, caracterizó su caso como una persecución política y una utilización de la justicia con fines políticos. Hernández llegó en una aeronave privada y cuenta con protección oficial como expresidente. Sin embargo, aún enfrenta procesos judiciales en Honduras por cargos de desvío de fondos públicos, específicamente dos millones de dólares destinados a su primera campaña electoral. Un juzgado local le suspendió una orden de captura, permitiendo su regreso, aunque deberá presentarse ante la justicia el 3 de agosto próximo. Durante su intervención ante los seguidores, el abogado de 57 años señaló que no bajará la cabeza mientras la verdad esté de su lado y mencionó su intención de recuperar 131 bienes que le fueron confiscados durante su extradición. Asimismo, dejó abierta la posibilidad de incursionar nuevamente en la política si considera que ideologías radicales podrían acceder al poder. La Corte Federal de Nueva York lo condenó en junio de 2024, dos años después de su extradición a Estados Unidos. Fue hallado responsable de facilitar el ingreso de cientos de toneladas de cocaína producida en Colombia hacia territorio estadounidense, trabajando en colaboración con narcotraficantes de renombre como Joaquín El Chapo Guzmán. El retorno de Hernández ocurre cuatro meses después de que la mayoría derechista en el Congreso destituyera al fiscal general Johel Zelaya, quien mantenía cercanía con sectores de izquierda. Expertos han señalado que este regreso representa una prueba significativa para la independencia del sistema judicial hondureño y reabre debates sobre la impunidad en el país.

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