Durante los primeros cuatro meses del año, el gobierno federal desembolsó 240,966 millones de pesos en inversión física, cifra que representa una disminución de 18.4 por ciento respecto al mismo período del año anterior, según información de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Este resultado contrasta con el Plan de Infraestructura anunciado por la administración de Claudia Sheinbaum en febrero. Del presupuesto total ejercido, únicamente 6.9 pesos de cada 100 se destinaron a inversión en infraestructura, mientras que pensiones y gastos de deuda acapararon 17.6 y 12.3 pesos respectivamente. La situación revela un panorama particularmente crítico para Pemex, que experimentó una reducción presupuestaria de 47.4 por ciento. Según Jorge Cano, coordinador del Programa de Gasto Público y Rendición de Cuentas de México Evalúa, otros sectores como salud y educación mostraron una recuperación modesta de 4.7 por ciento, pero estas cifras permanecen muy por debajo de los niveles registrados entre 2014 y 2015. Los ingresos públicos en el cuatrimestre mostraron una contracción de 2.2 por ciento anual, lo que ha limitado la capacidad del gobierno para invertir conforme a lo planeado, explica Dalia Toledo, directora de Finanzas Públicas de Ethos. Esta situación ocurre en el contexto de una segunda ronda de consolidación fiscal, tras el déficit histórico de 5.7 por ciento del PIB en 2024. Aunque el gobierno se propone alcanzar un déficit de 4.1 por ciento del PIB este año, analistas advierten que este objetivo podría no cumplirse debido a la debilidad económica actual. Si la inversión continúa cayendo a este ritmo, cerraría el año en 1.8 por ciento del PIB, inferior al 2.2 por ciento registrado en 2025.
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