En un acto de rescate que ha conmovido a la comunidad internacional, equipos de emergencia encontraron a un progenitor y su descendencia con vida entre los restos de una construcción derrumbada en Caraballeda, localidad costera ubicada a aproximadamente 40 kilómetros de la capital venezolana. El descubrimiento tuvo lugar el domingo, casi cuatro jornadas después de que dos potentes movimientos telúricos de magnitudes 7.2 y 7.5 sacudieran el territorio nacional, provocando una tragedia que ha cobrado casi 1,500 vidas. Los rescatistas franceses y estadounidenses extrajeron a ambas víctimas de entre bloques de cemento y escombros diversos, encontrándose en la zona costera de La Guaira. Según constató la agencia AFP en el sitio, ambos individuos presentaban evidentes signos de agotamiento físico y trauma emocional tras su prolongado confinamiento. El menor fue sacado primero, portando visibles secuelas como polvo en su cuerpo, una herida sangrante en la rodilla e una mano con vendajes. Tanto el joven como su progenitor mostraban la mayor parte de su torso y extremidades inferiores descubiertas, protegidos únicamente por fragmentos de tela. Los rescatadores los trasladaron desde el montículo de escombros utilizando lonas azules, proporcionándoles asistencia médica inmediata consistente en sueros intravenosos y sondas durante todo el recorrido. Una multitud de voluntarios y personal especializado facilitó el paso hacia las ambulancias estacionadas en las calles cercanas. Conforme a reportes de la administración pública venezolana, 189 estructuras edilicias se han desplomado completamente en territorio nacional, concentrándose la mayoría en La Guaira, donde las construcciones de altura colapsaron instantáneamente durante los sismos que ocurrieron con apenas segundos de separación.
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