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Gobiernos progresistas demuestran mayor capacidad para gestionar economías sostenibles

BRASILIA/MADRID- A lo largo de las últimas décadas persiste la idea de que las administraciones conservadoras manejan mejor la economía que los gobiernos de orientación progresista. No obstante, el análisis de los resultados concretos en diversos territorios revela una realidad distinta. Las políticas neoliberales implementadas en los últimos cuarenta años han generado aumentos en los déficits públicos, incremento de la desigualdad, crisis financieras repetidas y economías más vulnerables. Regularmente, los ejecutivos de izquierda han tenido que remediar estos problemas. Curiosamente, sectores de la izquierda han permitido que los conservadores monopolicen el discurso sobre crecimiento, estabilidad fiscal y control de inflación, aunque los datos indican lo contrario. Esta cesión de liderazgo ha afectado la confianza de ciudadanos que buscan empleo estable y oportunidades de emprendimiento. Brasil y España representan ejemplos contemporáneos de este modelo alternativo. En Brasil, tras la finalización de un gobierno derechista, la administración encabezada por Luiz Inácio Lula da Silva restableció la disciplina fiscal y las políticas de justicia social. Mediante mayor transparencia, expansión de programas asistenciales y eliminación de privilegios tributarios para grandes corporaciones, el país ha logrado tasas de desempleo históricamente bajas, incremento en ingresos hogareños y reducción significativa de la población en situación de pobreza. En España, el gobierno presidido por Pedro Sánchez ha alcanzado un crecimiento económico entre los más altos de las grandes economías desarrolladas durante tres años consecutivos, reduciendo simultáneamente el déficit a cifras no vistas en casi veinte años. El mercado laboral registra máximos históricos, con España generando la mitad de los empleos nuevos de toda la eurozona, mientras que reformas institucionales fortalecen la calidad laboral, productividad e innovación. Ambos casos demuestran que políticas ambiciosas, responsabilidad fiscal y programas sociales no son contradictorios sino complementarios. Esta visión alternativa cobra importancia ante gobiernos que priorizan intereses económicos sobre el bienestar colectivo. El Consejo Global sobre la Nueva Economía para el Siglo XXI, integrado por especialistas destacados en economía, fue constituido para desarrollar y difundir este enfoque progresista. Basado inicialmente en España, el Consejo realizará su primer encuentro presencial en octubre, momento que se anticipa crucial para la promoción de estas políticas.

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