El mundo del deporte lamentó este viernes la muerte de Oscar Schmidt, legendario basquetbolista brasileño conocido como Mano Santa, quien falleció a los 68 años tras una batalla contra un tumor cerebral. Schmidt fue internado en un hospital de Santana de Parnaíba, en São Paulo, donde finalmente perdió la vida. Nacido en Natal, Rio Grande do Norte, Schmidt dejó una huella imborrable en la historia del baloncesto con 49 mil 737 puntos anotados durante su extensa carrera profesional que se extendió desde 1974 hasta 2003, compitiendo tanto con la selección brasileña como con diversos clubes. El basquetbolista posee el récord como máximo anotador en la historia del baloncesto olímpico y se mantuvo como el mayor anotador mundial hasta 2024, cuando LeBron James superó su marca. A pesar de haber sido seleccionado por los New Jersey Nets en el draft de la NBA durante los años ochenta, Schmidt eligió permanecer en Brasil para defender a su selección nacional, priorizando su participación en los Juegos Olímpicos. La Confederación Brasileña de Baloncesto confirmó el deceso y destacó que Schmidt redefinió los límites del baloncesto en la cancha, consolidándose como el mejor jugador en la historia de este deporte en Brasil. Su legado lo posiciona al lado de iconos nacionales como Pelé y Ayrton Senna. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva expresó sus condolencias, reconociendo a Schmidt como inspiración para generaciones de atletas. Clubes como Palmeiras y Vasco da Gama publicaron mensajes en redes sociales honrando su memoria. En la avenida Paulista de São Paulo, la sede de FIESP fue iluminada con imágenes de un balón de básquet y un lazo negro. Su hijo Felipe lo despidió a través de Instagram con un emotivo mensaje. Carlos Fontenelle, secretario general de la confederación, recordó la determinación característica de Schmidt y su carisma innato que lo hacía querido dondequiera que iba.
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