El verdadero negocio del Mundial 2026 se juega en las calles y hogares de México

Después de años de espera, México finalmente albergará nuevamente la Copa Mundial de Fútbol. Sin embargo, el ambiente previo no ha generado la intensidad esperada. Varios factores explican esta situación: la Selección Mexicana accedió automáticamente sin pasar por eliminatorias, los elevados precios de boletos y los complicados esquemas de venta han alejado a muchos aficionados, quienes paradójicamente encuentran más accesible viajar al extranjero para ver los partidos. A pesar de esto, existe consenso en que la emoción llegará cuando comiencen los encuentros y las ciudades se llenen de aficionados. El verdadero impacto del torneo será económico y se extenderá mucho más allá de los estadios. Durante 39 días, el consumo se distribuirá en restaurantes, bares, cafeterías, mercados, hoteles, plataformas digitales y hogares mexicanos. A diferencia de mundiales anteriores como Rusia 2018 o Qatar 2022, más de veinte partidos se transmitirán en horarios de máxima audiencia mexicana, algo que no ocurría hace más de una década. Estos horarios favorables impulsarán la convivencia y el consumo. Según datos de la ENIGH 2024 del INEGI, México cuenta con aproximadamente 38.8 millones de hogares. Considerando que seis de cada diez mexicanos se identifican como aficionados al fútbol y que el 63.8 por ciento expresó interés en seguir el torneo, la base potencial alcanza cerca de 24.7 millones de hogares. Cada partido representa una oportunidad para reuniones familiares, con amigos o compañeros de trabajo, generando significativas oportunidades de consumo para los negocios locales.

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