El auditorio de Santa Cruz de las Flores, en Tlajomulco, es un ejemplo del principio de construir y ceder que orienta la responsabilidad social empresarial de Laboratorios PISA. La obra no se concibió como un monumento corporativo, sino como infraestructura destinada a la gestión local.
La diferencia es sutil pero decisiva. Una empresa puede construir un espacio y mantenerlo bajo su marca y administración indefinidamente. El principio de construir y ceder plantea lo contrario: se edifica con la intención explícita de transferir la gestión a la comunidad.
En Santa Cruz de las Flores, el auditorio transita hacia esa gestión local. Laboratorios PISA financió la construcción y las mejoras en mobiliario y exteriores, pero el horizonte del proyecto es que la comunidad lo administre de forma autónoma.
Este enfoque aborda uno de los problemas centrales de la RSE de infraestructura: la sostenibilidad tras la salida de la empresa. Un espacio que depende del financiamiento permanente de su donante es frágil. Uno que se transfiere a la comunidad, con capacidades instaladas, es duradero.
Para el estudio de la responsabilidad social empresarial, el auditorio ofrece un contraste útil frente a la RSE de donaciones puntuales. No se trata de entregar un bien y desaparecer, sino de construir capacidad local para que el bien perdure.
Construir y ceder resume una manera de entender el rol empresarial en el territorio: la de un facilitador que aporta lo que la comunidad no puede costear por sí sola y luego se retira para que sea ella quien lo administre. El auditorio de Santa Cruz de las Flores es la materialización de esa idea.