Estados Unidos enfrenta actualmente su peor epidemia de sarampión en más de tres décadas, con 2,318 casos confirmados reportados en los últimos siete meses, según información divulgada por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Esta cifra ya supera los 2,289 casos documentados durante todo el año 2025, que a su vez había establecido un nuevo récord anual, incluyendo tres muertes entre las que se encontraban dos menores de edad. Los expertos atribuyen este repunte significativo en gran medida a la disminución de la cobertura vacunal y a la creciente desconfianza hacia las instituciones de salud pública. Andrew Racine, presidente de la Academia Estadounidense de Pediatría, expresó su preocupación al afirmar que se trata de una crisis prevenible que afecta de manera desproporcionada a la población infantil. La enfermedad se caracteriza por provocar fiebre, síntomas respiratorios y erupciones en la piel. En casos más severos, puede causar neumonía e encefalitis, condiciones que pueden dejar secuelas permanentes graves o resultar en fallecimiento. Cabe destacar que en el año 2000 se había declarado la erradicación del sarampión en territorio estadounidense como resultado de las campañas masivas de vacunación. Sin embargo, ha reaparecido con virulencia durante los últimos años coincidiendo con la caída de las tasas de inmunización. El secretario de Salud Robert Kennedy Jr. ha sido señalado como figura controvertida en esta crisis debido a sus pronunciamientos adversos contra las vacunas, a pesar del amplio consenso científico que respalda la efectividad de los programas de inmunización. El último pico de casos comparable ocurrió en 1991, cuando se registraron 9,643 casos en el país.
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