El Banco de México emitió un comunicado oficial con respuestas a once preguntas frecuentes para aclarar dudas sobre sus nuevas facultades de compra de deuda gubernamental. La institución, bajo la dirección de Victoria Rodríguez, enfatizó que no actuará como comprador de último recurso ni financiará al gobierno federal. Las especulaciones surgieron tras la publicación en el Diario Oficial de la Federación de modificaciones que amplían las capacidades del banco central para adquirir títulos de deuda del sector público en mercado secundario. Banxico negó categóricamente que estas operaciones constituyan un programa de relajamiento cuantitativo o control de curva de rendimiento, conocido como Quantitative Easing. El instituto explicó que los programas de relajamiento cuantitativo buscan crear regímenes de liquidez excesiva mediante la compra de valores a largo plazo y tasa fija, lo que reduce las tasas de interés. En contraste, las nuevas compras de Banxico se enfocarán en Bondes F con tasa variable y CETES de corto plazo, instrumentos que no afectan las tasas de largo plazo. El objetivo principal será garantizar el funcionamiento adecuado del mercado de dinero al proporcionar la liquidez necesaria, permitiendo que las operaciones de fondeo interbancario se realicen a la tasa de política monetaria establecida por el banco central. La institución aclaró que estas compras compensarán posibles faltantes de liquidez sin crear regímenes de abundancia excesiva. Respecto al financiamiento gubernamental, Banxico destacó que el artículo 28 constitucional prohíbe a cualquier autoridad ordenar financiamiento al instituto central, mientras que el artículo 9 de su Ley Orgánica veda la compra directa de valores del gobierno federal en mercado primario, con dos excepciones específicas establecidas en la norma. Las operaciones en mercado secundario no constituyen financiamiento directo al gobierno.
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