La NASA ha revelado detalles sobre la estrategia alimentaria para la próxima misión Artemis II, una operación que llevará a los astronautas en un viaje alrededor de la Luna sin posibilidad de reabastecimiento durante el trayecto. A diferencia de las operaciones en la Estación Espacial Internacional, donde los suministros llegan periódicamente, esta misión requiere que toda la alimentación viaje desde el inicio, lo que implica desafíos únicos en materia de conservación y funcionalidad. La nave Orion no dispone de sistemas de refrigeración ni de capacidad para recibir nuevos alimentos, por lo que la tripulación dependerá exclusivamente de productos no perecederos que permanezcan seguros y estables a lo largo de toda la expedición. Un aspecto adicional a considerar es que los alimentos deben evitar generar migas o fragmentos flotantes, ya que estos residuos podrían afectar los sistemas de la nave o comprometer la salud de los tripulantes. Con un total de 189 opciones disponibles entre alimentos y bebidas, el men�� es sorprendentemente variado y contempla opciones familiares. Los productos incluyen tortillas, pan plano, carnes preparadas como res a la barbacoa, macarrones con queso, verduras deshidratadas como coliflor, brócoli y calabaza, ensaladas de frutas con mango, y frutos secos incluyendo almendras y nueces. La granola con arándanos también forma parte de las opciones de desayuno. En cuanto a bebidas, se han incluido más de 10 alternativas: café, té verde, limonada, sidra de manzana, chocolate caliente y diversos saborizantes. Para personalizar las comidas, los astronautas contarán con complementos como miel, mantequilla de almendra, mermelada de fresa y salsas con picante. El desarrollo de este menú no ha sido casual. Expertos en nutrición espacial y los mismos miembros de la tripulación participaron en la selección de alimentos, buscando mantener un equilibrio entre calorías, hidratación y nutrientes según las necesidades individuales de cada astronauta. Durante un día típico, en fases de vuelo estable, la tripulación tendrá acceso a tres comidas principales: desayuno, almuerzo y cena, con bebidas distribuidas a lo largo de la jornada. El menú no es estático, sino que se adapta a las diferentes fases de la misión. En momentos críticos como el lanzamiento o el regreso a la Tierra, se priorizan alimentos listos para consumir, ya que ciertos equipos como los dispensadores de agua para rehidratar comidas no están operativos. En otros segmentos del viaje, los astronautas pueden preparar alimentos que requieren hidratación, ampliando así las opciones disponibles. Esta cuidadosa planificación alimentaria representa la culminación de décadas de investigación en nutrición espacial. Las misiones Apolo ofrecían opciones mucho más limitadas, mientras que hoy la comida se considera un elemento estratégico fundamental para preservar la salud física y el rendimiento mental de la tripulación durante expediciones de larga duración.
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