La escritora Alma Delia Murillo plantea la necesidad de transformar la forma en que se comunica sobre la crisis de desapariciones forzadas en México. En entrevista sobre su obra Raíz que no desaparece publicada por Alfaguara en 2025, la autora nacida en Ciudad Nezahualcóyotl en 1979 señala que es fundamental cambiar la narrativa del horror que rodea este fenómeno. Según Murillo, tanto el crimen organizado como los medios de comunicación contribuyen a perpetuar una narrativa terrorífica. Mientras que el narcotráfico difunde contenido violento, los medios amplían este alcance mediante titulares que inducen al rechazo y la desesperación. Para su novela más reciente, la autora trabajó directamente con madres de desaparecidos, acompañando sus jornadas de búsqueda. Esta experiencia le permitió reconocer un aspecto frecuentemente invisibilizado: la belleza y resistencia cotidiana de estas mujeres. Murillo describe cómo las madres se presentan a las búsquedas preparadas, compartiendo alimentos y manteniendo el humor a pesar del dolor. Su libro relata el acompañamiento ficticio a Ada, una madre que recibe orientación de su hijo desaparecido a través de sueños. La escritora enfatiza que construyó una estética de la resistencia considerando la ética en cada página. El trabajo de documentación ha impactado la salud de Murillo, quien actualmente padece artritis viral. Advierte que esta afección es común entre periodistas que cubren desapariciones. Las madres que buscan a más de 135 mil desaparecidos en México también enfrentan enfermedades degenerativas como esclerosis múltiple, Alzheimer, diabetes y cáncer, evidenciando cómo el dolor físico se descompone en el cuerpo de quienes resisten.
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