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Infraestructura rezagada frena el potencial productivo de México

En el corazón del Bajío, José Ángel administra una pequeña empresa de manufactura que enfrenta un dilema recurrente: sus instalaciones tienen capacidad para aumentar la producción, pero las limitaciones en infraestructura lo mantienen atado. Carreteras congestionadas alargan los tiempos de entrega, la disponibilidad energética genera dudas constantes y la red logística crece más lentamente que la demanda del mercado. Esta situación refleja uno de los obstáculos más críticos para el desarrollo económico nacional: la falta de inversión sostenida en infraestructura. El premio Nobel de Economía Paul Romer planteó una idea fundamental para entender este problema: el progreso económico no surge simplemente de hacer más de lo mismo, sino de innovar y mejorar los procesos. Este concepto subraya por qué la inversión estratégica resulta indispensable para incrementar la productividad de una nación. Durante décadas, la literatura económica ha demostrado que la inversión constituye un pilar del desarrollo. Sin embargo, no todas las inversiones impactan de igual manera. Existen tres tipos principales: la inversión financiera destinada a comprar activos, la inversión productiva privada que amplía la capacidad de manufactura y servicios, e inversión en infraestructura que construye carreteras, puertos, sistemas eléctricos, redes de agua y telecomunicaciones. Esta última categoría resulta particularmente relevante porque optimiza costos, integra mercados y potencia la competitividad empresarial. Instituciones como el Banco Mundial han documentado que una infraestructura robusta genera efectos multiplicadores en empleo y crecimiento al mejorar la eficiencia integral de la economía. Durante el tercer trimestre de 2024, la inversión alcanzó el 24.3 por ciento del producto interno bruto, aunque nueve de cada diez pesos provinieron de capital privado. La inversión pública apenas representó el 2.7 por ciento del PIB y registró una contracción anual del 8.6 por ciento. El gobierno federal canalizó 1.03 billones de pesos hacia inversión física durante 2024, concentrando recursos en iniciativas como el Tren Maya, la refinería Dos Bocas y el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles. Análisis especializados advierten que esta concentración en megaproyectos ha dejado desatendidas áreas estratégicas como transporte regional, abastecimiento de agua e infraestructura digital. El panorama comparativo internacional es ilustrativo. Naciones de desarrollo medio como Vietnam, Malasia y Costa Rica han logrado captar inversiones productivas más significativas mediante instituciones sólidas, infraestructura moderna y reglas transparentes. México conserva ventajas considerables, incluida su posición geográfica estratégica y acceso prioritario al mercado estadounidense mediante el Tratado Comercial. En 2024 atrajo aproximadamente 37 mil millones de dólares en inversión extranjera directa, posicionándose entre los principales receptores globales. No obstante, una porción sustancial correspondió a reinversión de ganancias de corporaciones ya establecidas.

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