Consolidar los recursos dispersos en diferentes instituciones de ahorro para el retiro representa un hito importante en la gestión del patrimonio previsional. Cuando un trabajador ha cotizado tanto en el Instituto Mexicano del Seguro Social como en el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, sus ahorros pueden encontrarse fragmentados en distintas entidades. Según Pablo Pérez Akaki, académico del Tecnológico de Monterrey, esta dispersión puede hacer que los propios ahorradores pierdan visibilidad sobre sus recursos acumulados. La unificación de cuentas en el Sistema del Ahorro para el Retiro constituye apenas el primer movimiento para asegurar que futuras aportaciones no se dispersen nuevamente. Este experto enfatiza que cada cantidad ahorrada, sin importar su tamaño, proviene del esfuerzo laboral y resulta fundamental al momento de jubilarse, pues incide directamente en el monto de la pensión. Sin esta consolidación previa, parte del capital acumulado podría quedar sin considerarse, reduciendo significativamente los beneficios al retiro. Una vez realizada la unificación de cuentas, es fundamental tramitar la portabilidad de derechos para homologar el tiempo cotizado en ambas instituciones. Este proceso independiente busca integrar la historia laboral completa en un solo expediente, requisito indispensable para cumplir con las semanas de cotización exigidas y obtener una pensión proporcional a la trayectoria laboral. Posteriormente, resulta aconsejable incrementar el ahorro mediante aportaciones voluntarias. Pérez Akaki advierte que muchos trabajadores acumulan montos insuficientes en sus cuentas para garantizar un retiro digno, por lo que ampliar las contribuciones de forma opcional se presenta como una estrategia válida para mejorar la capacidad adquisitiva futura.
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