San Miguel de Allende se descubre lentamente, a través de sus calles de cantera, sus espacios de color y sus historias guardadas en patios íntimos. En este contexto, Pueblo Bonito Vantage San Miguel de Allende presenta una propuesta innovadora sobre cómo entender el lujo en México: un modelo de hospitalidad que no impone su presencia, sino que se integra armónicamente al destino. El proyecto, desarrollado por GVI Architects en colaboración con Grupo Pueblo Bonito Golf & Spa Resorts, toma como inspiración la hacienda mexicana tradicional sin caer en la imitación nostálgica. La propuesta rescata elementos característicos de la arquitectura colonial como el zaguán, el patio, el portal, el jardín y la plaza, reinterpretándolos para crear una experiencia moderna dirigida a viajeros que valoran el diseño, la serenidad y la autenticidad del lugar. Según José Luis Mogollón, presidente del Consejo Administrativo de Grupo Pueblo Bonito, esta apertura en el Bajío responde a una visión estratégica de expansión. El ejecutivo señaló que San Miguel representa una oportunidad para crecer en múltiples dimensiones: marca, cobertura geográfica, diversificación de clientes y posicionamiento en el segmento del lujo experiencial. El diseño del hotel funciona como una serie de hallazgos progresivos para el visitante. Trece plazas distribuidas en el conjunto sirven como zonas de encuentro, descanso y contemplación, no como simples espacios de circulación. El recorrido comienza en el acceso principal con un zaguán que evoca la acogida tradicional, continúa entre patios y jardines, y culmina en una terraza superior donde la Parroquia de San Miguel Arcángel se convierte en parte integral de la experiencia. Ubicado en Distrito Corazón, frente al Parque Zeferino Gutiérrez, el hotel aprovecha la topografía del terreno para ofrecer vistas panorámicas privilegiadas que permiten un diálogo visual con la ciudad respetando su proporción y escala urbana. Mogollón enfatizó que el lujo se materializa en la cuidadosa selección de materiales: cantera gris y chicle, piedra laja y mármol blanco conforman una gama que dialoga con la arquitectura histórica local. Estas texturas no funcionan como elementos decorativos, sino como herramientas que anclan el proyecto al territorio.
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- Lun - Dom: 8:00 - 20:00