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Las agencias de calificación alertan sobre la burbuja especulativa de la inteligencia artificial y sus consecuencias para la economía global

La agencia Fitch ha emitido una advertencia sin precedentes sobre los riesgos crediticios derivados del explosivo crecimiento de la Inteligencia Artificial, señalando que una posible corrección en este sector podría tener consecuencias devastadoras para los mercados financieros mundiales. En su informe de perspectivas de riesgo global correspondiente al tercer trimestre, la agencia indicó que el ciclo de inversiones masivas en IA se ha convertido en uno de los dos principales factores de vulnerabilidad del sistema crediticio internacional, junto con las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos e Irán. Los analistas de Fitch subrayan que la economía norteamericana y sus mercados de capitales están excesivamente expuestos a fluctuaciones en el sector tecnológico relacionado con la inteligencia artificial, lo que amplifica significativamente el riesgo sistémico. La agencia advierte que la magnitud de los fondos invertidos en esta tecnología es tal que cualquier ajuste importante en las valoraciones podría generar turbulencias financieras generalizadas. Los indicadores técnicos del mercado evidencian patrones similares a los observados durante la burbuja de las empresas puntocom de finales del siglo XX, cuando los ratios de valoración alcanzaron máximos históricos. Recientemente, los mercados de valores asiáticos experimentaron caídas significativas en acciones vinculadas a la IA, mientras crece la incertidumbre sobre la sostenibilidad del modelo de financiamiento y surge la competencia china como factor adicional de presión. Durante el primer semestre de 2026, la emisión de deuda corporativa estadounidense registró un incremento del 26 por ciento, impulsada fundamentalmente por la financiación de proyectos relacionados con inteligencia artificial. Las principales corporaciones tecnológicas, incluyendo Amazon, Alphabet, Nvidia, Meta, Oracle y SpaceX, colocaron conjuntamente 182 mil millones de dólares en bonos de grado de inversión.

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