Durante el mes de junio, cuando se disputó la Copa Mundial de futbol en territorio mexicano, los establecimientos hoteleros ubicados en las tres sedes del torneo presentaron una tasa de ocupación que osciló entre 57 y 65 por ciento, información que fue revelada este jueves por Jorge Paoli, máximo dirigente de la Asociación Nacional de Cadenas Hoteleras. Esta cifra resultó significativamente inferior a los pronósticos iniciales, que contemplaban un ocupamiento cercano al 90 por ciento. A pesar de lo anterior, el sector hotelero logró compensar parcialmente el resultado con un incremento del 43 por ciento en las tarifas cobradas. Paoli señaló que aunque el torneo generó un impacto favorable en la actividad turística y contribuyó al producto interno bruto del país en un momento de crecimiento económico moderado, los números finales no cumplieron con las expectativas previamente establecidas. El directivo enfatizó que la información presentada por la ANCH no pretende confrontar otras versiones sobre los resultados económicos del evento, sino únicamente aportar los datos con los que cuenta la industria hotelera. Entre los factores que explican el desempeño inferior al esperado figuran el costo excesivo de las entradas para acceder a los estadios, la ausencia de partidos de selecciones de gran convocatoria como Argentina, y el cambio en los patrones de viaje de turistas y asistentes a convenciones y congresos que prefirieron evitar las sedes del torneo. En un aspecto positivo, Paoli reconoció la eficiencia demostrada por las autoridades mexicanas en la organización del mundial, señalando que la ausencia de perturbaciones derivadas de conflictos laborales contribuyó a proyectar una imagen favorable del país que debería aprovecharse para impulsar el turismo futuro.
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