La Suprema Corte de Justicia de la Nación rechazó recientemente una propuesta para aplicar el Impuesto Sobre la Renta a los recursos de las afores entregados a beneficiarios de trabajadores fallecidos. Sin embargo, legisladores han impulsado la creación de un gravamen específico para herencias, generando debate sobre su justificación económica y legal. Durante la discusión judicial, la ministra Lenia Batres argumentó que las herencias perpetúan desigualdad al transferir recursos sin que el receptor haya realizado esfuerzo generador. No obstante, analistas advierten que tal medida constituiría una doble tributación injusta. Consideremos el caso de un trabajador formal que durante años ha pagado ISR sobre su ingreso bruto. Con su salario neto, ahorra una porción, pagando nuevamente impuestos sobre los intereses obtenidos. Posteriormente adquiere una vivienda financiada, cubriendo durante años la amortización e intereses del crédito hipotecario. Al fallecer, sus herederos deberían pagar derechos de adjudicación del inmueble, más un hipotético gravamen sobre el valor del bien. Esto significaría tributación múltiple sobre un mismo patrimonio previamente gravado. Situación similar ocurriría con pequeños y medianos empresarios. Un propietario que cumple íntegramente obligaciones tributarias y contribuciones patronales fallece dejando su negocio a sus descendientes. Gravar el valor empresarial nuevamente implicaría segunda tributación. De igual forma, personas que contribuyen voluntariamente a fondos de ahorro complementario para retiro verían nuevamente gravados tales recursos al momento de la transferencia hereditaria. Los analistas enfatizan que los impuestos deben cumplir una función específica: la recaudación de ingresos fiscales. Utilizarlos como herramienta redistributiva, sostienen, disminuye su eficacia recaudatoria y genera inequidad tributaria.
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