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México enfrenta presión arancelaria mientras pierde inversión automotriz ante Estados Unidos

La industria automotriz mexicana atraviesa un momento crítico debido a la política arancelaria estadounidense, pese a que México logró la prórroga del T-MEC por una década con revisiones anuales. Sin embargo, los aranceles unilaterales impuestos por la administración Trump a este sector y a los metales se mantienen vigentes, generando efectos adversos concretos. En las últimas semanas, dos eventos significativos han puesto de manifiesto el impacto real de estas medidas proteccionistas. Por un lado, Toyota México anunció que reubicará parte de la producción de la camioneta Tacoma desde su planta en Tijuana hacia Estados Unidos, mientras que simultáneamente la corporación invertirá tres mil 600 millones de dólares en sus instalaciones de San Antonio, Texas, para implementar una segunda línea de ensamblaje. Aunque la empresa lo describe como una reestructuración de operaciones globales, analistas coinciden en señalar que refleja la estrategia de Washington por atraer inversiones hacia su territorio mediante presión arancelaria. Adicionalmente, las exportaciones automotrices mexicanas hacia Estados Unidos registraron en junio su mayor desaceleración del año, evidenciando el debilitamiento de este motor económico fundamental. A pesar de este panorama desafiante, las cifras comerciales agregadas mantienen tendencias positivas. Durante mayo de 2026, México estableció un récord histórico en ventas a su vecino del norte con 54 mil 180 millones de dólares. En los últimos doce meses, las exportaciones alcanzaron 558 mil millones de dólares, representando un incremento del ocho por ciento interanual, consolidando a México como el principal socio comercial de Estados Unidos. Además, según el reporte de inversión extranjera de la Unctad 2026, México ascendió del lugar once al diez en los principales destinos de capital foráneo, atrayendo 41 mil millones de dólares en inversión directa durante 2025.

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