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La escasez de agua potable en la Zona Metropolitana de Guadalajara genera alarma en sectores empresariales

Guadalajara, Jal. Lo que comenzó como una problemática en la prestación de servicios básicos se ha transformado en una amenaza económica para la región. Empresarios de los sectores inmobiliario e industrial advierten que la deficiente calidad del agua, caracterizada por su coloración oscura, mal olor y presencia de sedimentos, está generando costos adicionales y pone en riesgo futuras inversiones en la zona. Jahaziel Castañeda González, presidente de la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios en Guadalajara, expresó su preocupación respecto a cómo la situación actual afecta la viabilidad de nuevos proyectos habitacionales. El ejecutivo señaló que resulta complejo atraer a desarrolladores para construir complejos residenciales cuando no se puede garantizar la calidad del suministro de agua. Aunque hasta el momento no se han suspendido desarrollos inmobiliarios, Castañeda advirtió que la continuidad del problema podría llevar a los constructores a reconsiderar sus planes de expansión en Guadalajara. La demanda también ha mostrado señales de debilitamiento, ya que algunos compradores están postergando sus compras o reorientando sus decisiones hacia zonas menos afectadas. En el aspecto financiero, múltiples complejos residenciales han invertido entre 200,000 y 300,000 pesos en la instalación de sistemas de filtración para contrarrestar los malos olores y sedimentos del agua suministrada. Antonio Lancaster-Jones, presidente del Consejo de Cámaras Industriales de Jalisco, confirmó que diversas compañías reportan problemas operativos relacionados con la disponibilidad y calidad del agua. Las industrias vinculadas con alimentos y servicios gastronómicos enfrentan los mayores desafíos debido a que sus procesos productivos y regulaciones sanitarias requieren agua de alta calidad. Aunque el consejo empresarial aún no ha realizado una evaluación completa del impacto económico, las empresas del sector reconocen el riesgo operativo que representa depender de un servicio de agua irregular y contaminado.

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