El Instituto Mexicano del Seguro Social enfrenta una presión financiera sin precedentes derivada del envejecimiento acelerado de su población derechohabiente y la proliferación de enfermedades crónico-degenerativas, según revela su informe financiero y de riesgos 2024-2025. La sostenibilidad de la institución ya no depende solo de medidas administrativas, sino de la capacidad real para controlar la carga de enfermedad en su base de afiliados, particularmente en grupos de jubilados y pensionados cuya cantidad seguirá incrementándose en los próximos decenios. El documento reconoce que diabetes, hipertensión arterial, insuficiencia renal crónica y cánceres de alto impacto son los principales drenes del Seguro de Enfermedades y Maternidad. Durante 2024, la atención de estos padecimientos consumió aproximadamente 101 mil millones de pesos, representando cerca de una quinta parte de los ingresos totales del seguro. Las enfermedades crónicas no transmisibles alcanzaron casi el 80 por ciento del gasto ambulatorio y superaron el 20 por ciento del gasto hospitalario. Actualmente, el IMSS dedica 94 mil millones de pesos anuales para atender a tres millones de pacientes diabéticos, 4.7 millones con hipertensión y 66 mil con insuficiencia renal que requieren diálisis, padecimientos que aunque prevenibles, resultan incurables una vez establecidos. Cuando el control de estas enfermedades falla por consultas tardías, seguimiento deficiente o dificultades en el acceso a medicamentos, el sistema incurre en hospitalizaciones evitables, tratamientos complejos e incapacidades prolongadas. La población pensionada representa el desafío más crítico, pues concentra edades más avanzadas, mayor carga de enfermedad y demandas prolongadas de atención, generando un desfase cada vez mayor entre ingresos y gastos proyectados. Las estimaciones indican que el déficit para cubrir atención médica de pensionados en 2025 alcanzará 62 mil 755 millones de pesos.
- contacto@lagacetamexico.com
- Lun - Dom: 8:00 - 20:00