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El Mundial en México: éxito deportivo pero impacto económico marginal

Aunque el torneo de fútbol actual genera una intensa actividad comercial en México, su contribución real a la economía nacional resulta prácticamente insignificante. Según un análisis del Departamento de Economía de la Universidad Iberoamericana, toda la derrama económica del evento representa apenas el 0.14 por ciento del Producto Interno Bruto. Un hipotético avance de la Selección Nacional a cuartos de final apenas sumaría entre 0.02 y 0.05 puntos porcentuales adicionales al PIB, cifras que caen dentro del margen de error estadístico. A nivel microeconómico, los efectos son más visibles. El retraso de una hora en el partido del martes por tormenta eléctrica incrementó el consumo de alimentos y bebidas en los estadios entre 15 y 20 por ciento. Largas filas se formaron antes de la apertura de tiendas oficiales de la selección, y las reservaciones en restaurantes para el próximo domingo ya se agotan. Sin embargo, estos movimientos comerciales responden a un efecto de sustitución del gasto: el dinero destinado a cervezas, camisetas y comidas no es dinero nuevo que ingresa a la economía, sino simplemente desplazado de otros gastos. Los consumidores optan por la pantalla gigante en lugar del refrigerador nuevo, o por los partidos en lugar del cine. La productividad laboral sufre daños colaterales significativos. El ausentismo, las horas improductivas y la reducción en la producción generan costos ocultos que neutralizan completamente cualquier beneficio de las ventas comerciales. Aunque el país experimenta un impacto psicológico positivo y existen aprovechamientos políticos del momento, no debe esperarse que el desempeño deportivo genere cambios económicos relevantes en la nación.

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