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México da su primer paso en fabricación propia de vehículos con Olinia, un auto eléctrico para el transporte informal

La presidenta Claudia Sheinbaum presentó el 7 de junio a Olinia, un vehículo eléctrico miniatura desarrollado enteramente por instituciones mexicanas como el IPN, la UNAM y el Tecnológico Nacional de México. El nombre del automóvil proviene del náhuatl y significa movimiento, simbolizando un hito histórico para el país que no ha fabricado una marca propia de vehículos en más de un siglo. A diferencia de lo que algunos comentaristas han sugerido, Olinia no pretende competir con automóviles de lujo o sedanes de alto costo. Su objetivo es desplazar a los mototaxis y motos de reparto que dominan el transporte informal de corta distancia en las ciudades mexicanas. Con capacidad para seis pasajeros, velocidad máxima de 50 kilómetros por hora y autonomía de aproximadamente 125 kilómetros con una carga, Olinia se recarga en tomas de corriente convencionales sin necesidad de infraestructura especial. Su precio de 150 mil pesos lo posiciona significativamente por debajo de cualquier vehículo eléctrico disponible actualmente. Operativamente resulta mucho más económico que sus competidores: cuesta 0.50 pesos por kilómetro comparado con 1.18 de un mototaxi y 2.40 de un taxi sedán. Aunque México es el séptimo productor mundial de vehículos y exporta componentes a nivel global, históricamente ha carecido de diseño e innovación propios, enfocándose únicamente en manufactura y ensamblaje para empresas extranjeras. Esta dependencia tiene raíces en los Tratados de Bucareli de 1923, después de los cuales el país dejó de desarrollar tecnología automotriz nacional. Olinia representa el retorno a la capacidad innovadora mexicana tras más de cien años de dependencia tecnológica.

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