La Selección Mexicana disputó su postrera sesión de entrenamiento previo al Mundial, mostrando un grupo cohesionado y con moral elevada. A las 11:00 de la mañana, Guillermo Ochoa fue el primero en ingresar al terreno de juego, luciendo su característico vendaje en la cabeza y liderando la preparación de los arqueros con seriedad profesional. Esta será su sexta participación en Copas del Mundo, lo que lo iguala en récord histórico con Lionel Messi de Argentina y Cristiano Ronaldo de Portugal. Junto a Ochoa se presentaron Raúl Rangel y Carlos Acevedo, ambos esperanzados en tener minutos durante la competición. Los tres guardametas realizaron un entrenamiento personalizado separado del resto del plantel. Los 26 futbolistas convocados mostraban su disposición final, evidenciada en sonrisas, abrazos y bromas entre compañeros. Tras la lesión de Luis Malagón en marzo pasado, Javier Aguirre abrió nuevamente las puertas para Ochoa, quien fue favorito desde el inicio del proceso. El experimentado Memo encabeza la terna, con Rangel como su relevo más próximo, quien fue titular en 11 de los 14 amistosos disputados entre 2025 y 2026. La diferencia de edad entre Ochoa y Rangel alcanza los 14 años, mientras que con Acevedo es de 10 años. El joven guardameta de Torreón vio acción 45 minutos ante Ghana. A las 11:40 comenzó la práctica de remates, en la que cada jugador ejecutó un disparo con rotación entre arqueros. El técnico Aguirre acompañaba a los futbolistas con abrazos y palmadas en la espalda. Jesús Gallardo anotó ante Acevedo, aunque Edson Álvarez logró adivinar el remate de Gallardo. Jorge Sánchez desperdició su oportunidad mientras Julián Quiñones celebró su gol observando a un grupo de niños en las gradas que coreaban su nombre. El ambiente transmitía tranquilidad y confianza en el trabajo realizado. Aguirre y Rafael Márquez infundieron alegría durante las dos horas de práctica, generando carcajadas, porras y autocorrecciones que confirmaban el espíritu de fiesta mundialista. El cielo nublado y la música a todo volumen recibieron a los representantes de las marcas patrocinadoras ubicados en el Centro de Alto Rendimiento. Niños se acercaron hacia las rejas con camisetas, plumones y balones, gritando pidiendo interacción con sus ídolos. Cuando los futbolistas abandonaron el terreno, la música cesó y solo se escucharon las instrucciones técnicas y las carcajadas de los jugadores.
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