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Mark Carney presenta en Nueva York la estrategia canadiense de autonomía frente a Estados Unidos

El primer ministro de Canadá, Mark Carney, ofreció una conferencia en el Economic Club de Nueva York donde expuso los lineamientos de la nueva relación que su país busca construir con Estados Unidos, sin hacer referencia alguna a México ni al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá. Durante su intervención de 18 minutos seguida de 24 minutos de preguntas, Carney abordó temas de política internacional como China, Ucrania y la OTAN, mencionando también a India, Japón, Gran Bretaña y Francia. El discurso canadiense contrasta con el enfoque de confrontación que ha adoptado Canadá frente a la administración Trump, mientras que México ha optado por privilegiar la vía negociadora en estas dinámicas comerciales. Carney planteó que Canadá requiere incrementar su autonomía estratégica reduciendo su dependencia comercial de Estados Unidos, país que actualmente absorbe más del 80 por ciento de sus exportaciones totales. El plan canadiense contempla duplicar el comercio con otras naciones en los próximos diez años, objetivo para el cual ya se han suscrito 20 acuerdos económicos y de seguridad en los últimos doce meses. Según el premier canadiense, la soberanía de un país depende de su capacidad para alimentarse, defenderse y garantizar su suministro energético de manera autónoma. La estrategia presenta dos pilares fundamentales: energía y minerales críticos. Canadá se posiciona como una superpotencia energética que puede satisfacer las crecientes necesidades de Estados Unidos en centros de datos e inteligencia artificial, suministrando actualmente el 99 por ciento del gas natural, el 85 por ciento de la electricidad y el 60 por ciento del petróleo que consume el país vecino. En lo concerniente a minerales críticos, Canadá busca convertirse en el socio estratégico que Washington requiere para reducir su vulnerabilidad respecto a China. En este rubro, ha asegurado inversiones por 18 mil millones de dólares en los últimos doce meses y ha establecido 56 acuerdos con diez países para elevar su producción y capacidad de procesamiento. El tono adoptado por Carney resulta más conciliador que su anterior intervención en Davos, enfatizando la disposición canadiense hacia una mayor integración con Estados Unidos en ciertos sectores estratégicos como automoción, acero y aluminio, manteniendo la posibilidad de desarrollar espacios de proteccionismo sectorial.

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