La capital británica presenció el sábado un despliegue sin precedentes de fuerzas de seguridad, con aproximadamente 4.000 agentes policiales destinados para mantener el orden durante dos concentraciones masivas de signo político opuesto. De un lado, decenas de miles de simpatizantes del activista antiinmigración Tommy Robinson, quien encabeza los sondeos para las legislativas de 2029, participaron en la marcha titulada “Unir el Reino”. Del otro, miles de manifestantes propalestinos y antifascistas se congregaron para conmemorar la Nakba y expresar su rechazo a los movimientos de extrema derecha. Las imágenes aéreas capturadas por medios de comunicación británicos documentaron la magnitud de ambas concentraciones en el centro londinense. Durante los eventos se registraron 43 detenciones, mientras que otras 22 ocurrieron en relación con la final de la Copa de Inglaterra entre Manchester City y Chelsea disputada en Wembley ese mismo día. El Gobierno de Keir Starmer confirmó la prohibición de entrada a once supuestos agitadores extranjeros de extrema derecha, entre ellos la estadounidense-colombiana Valentina Gómez, señalada por hacer declaraciones consideradas incendiarias hacia la comunidad musulmana. Christine Turner, jubilada de 66 años originaria del noreste inglés, expresó su preocupación por la inmigración irregular a través del canal de la Mancha. Manifestantes propalestinos llevaban kufiyas y banderas palestinas mientras coreaban consignas en contra del racismo y la extrema derecha. La marcha de Robinson, organizada una semana después de los éxitos electorales del partido Reform UK en comicios locales, continúa evidenciando la polarización política en Reino Unido.
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