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Mercados globales desplomados por tensiones en Oriente Medio; Wall Street sufre su peor trimestre en años

Los principales índices bursátiles mundiales experimentaron una caída significativa durante el primer trimestre del año, con Wall Street liderando las pérdidas tras más de un mes de conflicto armado entre Estados Unidos e Israel contra Irán. El Dow Jones Industrial registró un retroceso de 3.58 por ciento, cerrando en 46,341.51 puntos, mientras que el S&P 500 descendió 4.63 por ciento hasta 6,528.44 unidades y el Nasdaq Composite se desplomó 7.11 por ciento llegando a 21,590.63 puntos. La jornada del martes marcó un mes desde el inicio de los bombardeos conjuntos que desencadenaron una escalada regional de proporciones considerables. Los precios del crudo se dispararon notablemente, con el Brent aumentando 63 por ciento y el West Texas Intermediate subiendo 51 por ciento desde el 27 de febrero, mientras que el oro retrocedió más de 11.5 por ciento. La capitalización bursátil mundial de Bloomberg se contrajo de 157.5 billones de dólares a 145.65 billones de dólares, representando una pérdida de 11.85 billones de dólares. Durante marzo, el Dow Jones perdió 5.38 por ciento, el S&P 500 cayó 5.09 por ciento y el Nasdaq Composite retrocedió 4.75 por ciento. En México, el S&P/BMV IPC declinó 3.91 por ciento y el FTSE BIVA bajó 3.25 por ciento. Los mercados europeos mostraron caídas aún más pronunciadas: el DAX alemán lideró con 10.49 por ciento, seguido por el CAC 40 francés con 8.9 por ciento, el IBEX 35 español con 7.14 por ciento, el FTSE 100 británico con 6.73 por ciento y el FTSE MIB italiano con 6.14 por ciento. Asia registró los peores desempeños a nivel mundial, con el Kospi surcoreano cayendo 19.08 por ciento, su peor resultado desde 2008, el Nikkei japonés retrocediendo 13.23 por ciento, el Shanghai Composite chino bajando 6.51 por ciento y el Hang Seng de Hong Kong cayendo 6.92 por ciento. Los analistas atribuyen las caídas a la preocupación por el aumento de los precios energéticos y sus efectos en la demanda, lo que podría obligar a los bancos centrales a mantener tasas de interés elevadas para combatir la inflación.

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